Historia, Raíces Mexicanas y el Origen del Día Mundial del Chocolate

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Valeria Angel |

Cada 7 de julio se celebra el Día Mundial del Chocolate. Es la fecha más celebrada en Europa y gran parte de Latinoamérica. Se eligió este día porque, según los historiadores, coincide con el registro de la introducción del chocolate en Europa en el año 1550, cuando llegó el cacao proveniente de América y comenzó a conquistar los paladares del viejo continente.

Sin embargo, detrás de las famosas barras suizas, belgas o francesas que hoy conocemos, se esconde una historia de misticismo, realeza, guerras y divinidad que tiene su cuna absoluta en las tierras de México. El chocolate no nació como un dulce de aparador; nació como el elíxir sagrado de los imperios más grandes de Mesoamérica.

El año que Europa cambió su paladar

Para las cortes europeas del siglo XVI, el arribo de las naves españolas con cargamentos de cacao americano marcó un antes y un después en la historia de la gastronomía. Lo que en un principio fue recibido con recelo por su característico sabor amargo y textura densa, pronto se convirtió en la debilidad exclusiva de reinas, monjes y aristócratas.

Aquel chocolate que llegó a Europa en 1550 distaba mucho de las golosinas modernas. Era una importación cruda de la tradición mesoamericana, una bebida intensa que debió pasar por una profunda metamorfosis en el viejo continente —donde se le comenzó a mezclar con azúcar de caña, canela, vainilla y posteriormente leche— para adaptarse a los gustos reales. El 7 de julio celebra ese histórico puente comercial, pero el alma de la planta es completamente mexicana.

La raíz sagrada: el alimento de los dioses

Muchos siglos antes del intercambio transatlántico, los antiguos pobladores de México ya dominaban el cultivo de la planta. Los olmecas, hacia el año 1500 a.C., fueron los primeros humanos en saborear el cacao, descubriendo las propiedades energéticas de sus semillas.

Posteriormente, la civilización maya elevó el líquido a un estatus místico. Para ellos, el cacao era un regalo divino que se consumía en matrimonios, bautizos y entierros de la alta nobleza. El líquido se batía con fuerza desde recipientes altos hasta lograr una espuma densa, la cual se consideraba la parte más espiritual y noble de la bebida.

Con el auge del Imperio Mexica (azteca) en el Valle de México, el cacao —bautizado en náhuatl como xocolātl (de xococ, amargo, y ātl, agua)— adquirió un valor geopolítico y comercial impresionante. Al no poder cultivarse en el clima templado del centro del país, los aztecas lo importaban como tributo obligatorio de las zonas tropicales conquistadas. El cacao se convirtió en la moneda oficial del imperio: con un puñado de semillas se podía comprar comida, pagar servicios o saldar los impuestos al emperador.

El encuentro de dos mundos y las copas de Moctezuma

Cuando Hernán Cortés y sus soldados llegaron a Tenochtitlan en 1519, quedaron atónitos ante el consumo ceremonial que el emperador Moctezuma II hacía de esta bebida. Los cronistas españoles documentaron con asombro cómo el tlatoani consumía diariamente decenas de tazas de oro puro llenas de este elíxir espumoso aromatizado con chile, vainilla y flores silvestres antes de marchar a la batalla o visitar a sus esposas.

Los europeos notaron de inmediato que los guerreros aztecas podían caminar jornadas enteras bajo el sol alimentándose únicamente de una pequeña porción de pasta de cacao. Siglos más tarde, el botánico Carlos Linneo mantuvo viva esta herencia mexicana al otorgarle a la planta su nombre científico internacional: Theobroma cacao, que literalmente significa en griego "Cacao, alimento de los dioses".

5 Datos curiosos sobre el chocolate y el maridaje premium

  • 1. El verdadero chocolate blanco no existe: Técnicamente es un derivado, ya que no contiene pasta de cacao. Se elabora exclusivamente a partir de manteca de cacao, azúcar y sólidos de leche. Al ser pura grasa vegetal con lácteos, es ideal para equilibrar la astringencia de destilados fuertes.

  • 2. Comparten el secreto del vino tinto: El chocolate amargo y el vino tinto tienen una afinidad molecular asombrosa porque ambos son ricos en polifenoles y taninos. Maridar un chocolate con 70% de cacao con un vino robusto (como un Cabernet Sauvignon o un Syrah) potencia las notas de frutos rojos de la uva.

  • 3. El alma del Carajillo moderno: Las notas tostadas del cacao y el café son aliadas naturales. Celebrar el Día del Chocolate con un buen carajillo (Licor 43, café espresso y un toque de licor de cacao artesanal) es la mejor manera de cerrar una sobremesa veraniega.

  • 4. Oro líquido con destilados ahumados: Un gran secreto de la barra es maridar chocolate oscuro con Mezcal Espadín o Tequila Añejo. El toque ahumado del mezcal y la madera de la barrica del tequila crean un contraste espectacular con la profundidad amarga del chocolate.

  • 5. Aliado de las cervezas Stout: Muchas cervezas oscuras artesanales utilizan semillas de cacao durante su proceso de maduración para intensificar los perfiles cremosos y tostados naturales de la malta, creando cervezas con un auténtico cuerpo de chocolate amargo.

Disfruta la evolución en tu barra este 7 de julio

Hoy en día, estados mexicanos como Tabasco y Chiapas continúan alzando la mano con orgullo en la producción de cacaos finos de aroma de altísima calidad. El chocolate ha dejado de ser una simple golosina para transformarse en el compañero definitivo de la alta coctelería y el maridaje premium.

Este 7 de julio, al destapar una tableta o servir un trago con notas de cacao, estarás rindiendo tributo a una herencia histórica que México le regaló al mundo entero. Visita nuestra tienda en línea, descubre las etiquetas de vinos, whiskies y licores perfectas para armar tu maridaje artesanal y celebra el Día Mundial del Chocolate a lo grande. ¡Salud!