La Fascinante (y Rebelde) Historia del Ron

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Valeria Angel |

Si cierras los ojos y piensas en el ron, es casi imposible no imaginar un barco de velas negras, una bandera con una calavera ondeando al viento y a un pirata con un loro en el hombro brindando tras un gran botín. Y aunque Hollywood ha exagerado algunas cosas, la conexión entre el destilado de caña y los lobos de mar es 100% real.

Agosto es conocido mundialmente como el Mes del Ron (coronado por el Día Internacional del Ron), y para celebrarlo, vamos a desenterrar el tesoro mejor guardado del Caribe. Prepara tu copa, porque la historia de cómo una bebida de desecho se convirtió en el rey de la coctelería moderna tiene mucho drama, motines y sabor.

El nacimiento del "Mata Diablos"

Para entender al ron, hay que viajar al Caribe del siglo XVII. En las islas como Barbados y Jamaica, las plantaciones de caña de azúcar estaban en su máximo apogeo. El negocio era vender azúcar refinada a Europa, pero el proceso dejaba un subproducto espeso, oscuro y pegajoso que nadie quería: la melaza.

Al principio, la melaza se le daba a los animales o se tiraba al mar. Hasta que alguien (probablemente los esclavos de las plantaciones) descubrió que, si la dejabas fermentar bajo el ardiente sol caribeño y luego la destilabas, obtenías un licor.

¿El problema? Las primeras versiones de este destilado eran tan fuertes, rústicas y quemaban tanto la garganta que los locales lo bautizaron cariñosamente como Kill-Devil (Mata Diablos). Con el tiempo, la bebida se popularizó en las tabernas de la época y su nombre mutó a Rumbullion (una palabra del argot inglés que significaba "gran alboroto"), para finalmente acortarse a simplemente Ron (o Rum).

¿Por qué los piratas (y los marineros) bebían tanto ron?

La imagen del pirata bebiendo ron no es solo un capricho de las películas; era una cuestión de supervivencia.

En los largos viajes por el océano, mantener a la tripulación hidratada era una pesadilla. El agua dulce que almacenaban en barriles de madera se llenaba de algas, bacterias y se pudría en cuestión de semanas. La cerveza también se echaba a perder con el calor extremo del Caribe. ¿Qué líquido no se pudría, soportaba el calor y además mantenía a la tripulación "feliz" frente a las miserias del mar? Adivinaste: el ron.

Aquí es donde la historia se pone interesante:

  • La ración diaria: La Marina Real Británica adoptó el ron de manera oficial. A cada marinero se le daba una ración diaria de media pinta de ron (¡casi un cuarto de litro!) puro. Sobra decir que los marineros pasaban gran parte del día en estado de ebriedad, lo que causaba accidentes y poca disciplina.

  • El nacimiento del "Grog": En 1740, el Almirante Edward Vernon (apodado "Old Grog" por su abrigo de tela grogram) se hartó de los marineros borrachos. Ordenó que la ración de ron se rebajara con agua, se le añadiera jugo de limón y un poco de azúcar. Sin saberlo, al añadir el cítrico, Vernon curó a toda su tripulación del escorbuto (enfermedad por falta de Vitamina C) y creó el primer cóctel de la historia.

  • El botín pirata: Los piratas como Barbanegra, Calico Jack o Anne Bonny no tenían el respaldo de un gobierno. Robaban barcos mercantes y su premio favorito, además del oro, eran los barriles de ron. Era la moneda de cambio perfecta, el combustible de sus fiestas y el desinfectante para sus heridas tras un abordaje.

De la cubierta del barco a la alta sociedad

Si el ron empezó como una bebida rústica para marineros rudos, ¿cómo llegó a ser el destilado elegante y premium que bebemos hoy?

La transformación ocurrió a mediados del siglo XIX, principalmente gracias a innovadores en lugares como Cuba y Puerto Rico. Destiladores como Don Facundo Bacardí comenzaron a aplicar técnicas de coñac francés al ron. Introdujeron los alambiques de columna, comenzaron a filtrar el licor con carbón para quitarle las impurezas y, lo más importante, empezaron a añejar el ron en barricas de roble.

Ese fue el fin del Mata Diablos. Las barricas domaron el alcohol, aportándole esas deliciosas notas a vainilla, caramelo, tabaco y madera que hoy buscamos en un buen ron añejo. Durante la época de la Prohibición en Estados Unidos (los años 20), los estadounidenses viajaban en masa a Cuba, dando origen a la era dorada de los cócteles caribeños: el Daiquirí, el Mojito y el Cuba Libre.

Cómo celebrar el Mes del Ron como un Capitán

Hoy en día, no necesitas un parche en el ojo ni asaltar un galeón español para disfrutar de un buen ron. El mundo del ron moderno es tan vasto y complejo como el del whisky.

Para celebrar esta temporada, te recomendamos tres formas de izar la bandera negra en casa:

  1. Para el calor extremo (El clásico Mojito): Usa un Ron Blanco ligero. Su perfil crujiente y limpio es el lienzo perfecto para la menta fresca, el limón y el azúcar.

  2. Para la sobremesa (En las rocas): Consigue un Ron Añejo (de 8, 12 o más años). Trátalo con el mismo respeto que a un coñac. Sírvelo en un vaso corto, con un solo hielo grande, y acompáñalo de un buen puro o un trozo de chocolate oscuro.

  3. Para los aventureros (Dark & Stormy): Un clásico que sabe a alta mar. Mezcla un Ron Oscuro y especiado con cerveza de jengibre (Ginger Beer) y un chorrito de limón. Picante, refrescante y con mucho carácter.

 ¿Listo para encontrar tu tesoro?

Este mes, ríndele homenaje a la historia descorchando una de las joyas que tenemos en nuestra cava. Desde rones blancos ideales para la mixología hasta rones ultra premium con décadas de añejamiento en barrica.

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¡Salud y que el viento sople siempre a tu favor!